"… veamos ahora lo que sucedió en Levante.
Al terminar la ofensiva, el Ejército estaba muy desgastado, tenía de 15 a 16 divisiones cubriendo unos 170 Km. de frente (medidos en el mapa entre el Mediterráneo y los Montes Universales). La densidad de la defensa podía considerarse normal. Además, tenía en reorganización y reserva 5-6 divisiones de un total de 21. Algunas de estas unidades habían sufrido menos desgaste y podían ser empleadas en operaciones ofensivas, sin embargo, no se supo aprovechar con rapidez, energía y acierto la nueva situación creada.
La actividad se limitó primeramente a contraataques parciales en diversos sectores, especialmente en la costa y acciones de fuego. Esta actividad difusa no logró constituir en ningún momento preocupación seria para el mando enemigo. El alto mando y el mando del Grupo de Ejércitos consideraban justamente además que no era el frente de Levante el más propicio para inquietar seriamente al enemigo. Se carecía allí de objetivos importantes a nuestro alcance y de Moncófar a Tortosa había 125 Km., de distancia excesiva para ser recorrida combatiendo por nuestras divisiones de infantería, siempre dominadas desde el aire y relativamente pequeña para la aviación, que era el arma principal del adversario. Resultaba, en efecto, que sin necesidad de modificar su despliegue, operando desde unos mismos aeródromos, la aviación italo-germana podía golpear en el Ebro o en el Mijares.
Cualquier ofensiva nuestra en dirección al norte que tuviera éxito sería pronto golpeada por la aviación. Resultaba más conveniente ir a golpear allí donde no llegase la aviación enemiga sin desplazar previamente sus bases, lo que exigía varias semanas, y donde hubiera además objetivos próximos a nuestras líneas, capaces de inquietar seriamente al adversario.
Extremadura era el sector que reunía desde ambos puntos de vista, las mejores condiciones y se decidió tardíamente por el mando del Grupo de Ejércitos trasladar a Extremadura parte de las fuerzas del Ejército de Levante (dos cuerpos de ejército, el XIII y el XXII). Con las fuerzas restantes (unas 13 divisiones) el Ejército de Levante organizó y realizó en la segunda quincena de Septiembre una ofensiva de carácter local pero capaz de inquietar seriamente al adversario al cortar la carretera de Teruel a Segorbe. Para ello se reunió más de una tercera parte de las fuerzas del Ejército: unas 5 divisiones, con toda la artillería y los escasos carros de combate disponibles.
El golpe se concentró en un sector estrecho de unos 12 a 13 Km. La carretera de Manzanera a Arcos de las Salinas servía para montar y abastecer el golpe del XVI Cuerpo de Ejército. Iniciose éste partiendo de las alturas próximas a Manzanera, en dirección a Sarrión.
El ataque, al amanecer del 18 de Septiembre logró sorprender al adversario (Cuerpo de Ejército del Turia), penetrando nuestras fuerzas hasta las inmediaciones mismas del ferrocarril: éste y la carretera quedaban batidos por el fuego de fusilería y ametralladora.
Luego el avance se redujo al chocar con mayor resistencia organizada y advertirse concentraciones numerosas en ambos flancos. Hacia el 21, el enemigo contraatacó con fuerzas italianas y la 5 División Navarra. Los combates prosiguieron hasta fines del mes. Se logró, al menos retener por algún tiempo al CTV y la 5 de Navarra." |